Bobi's & Friends, Lore, Parte 3:
El 11 de septiembre de 1990, después de que Mr. Scratch acurrucara en sus alas a la extraña bebé, su sistema detectó que estaba muy fría, así que decidió meterla dentro de sí para calentarla en un compartimiento que usaba para mantener calientes prendas y comida. Mr. Scratch escuchó cómo alguien se acercaba a la sala, y de inmediato se quedó quieto. Jonathan Wilms entró en la sala y, con una carretilla, colocó a Mr. Scratch en ella y se lo llevó. Jonathan notó que Mr. Scratch estaba activado, así que decidió desactivarlo. En ese momento, Mr. Scratch vio todo negro durante algunas horas, hasta que despertó en lo que parecía ser una especie de sótano donde estaban todos y cada uno de los objetos del teatro.
Lo primero que hizo fue levantarse y explorar el lugar. Al explorar, encontró a su fiel amigo Bum Jam, quien estaba en la misma situación. Ambos buscaron durante horas la salida, pero no encontraron nada; solo habitaciones llenas de cosas del teatro y ningún rastro de la salida. Mr. Scratch estaba frustrado, pero su ira se desvaneció cuando Bum Jam comenzó a jugar a las escondidas con su propia sombra. Mr. Scratch se rió un poco ante la ingenuidad de su amigo.
Los dos estuvieron encerrados durante 10 años, tanto tiempo que perdieron la noción del mismo. Siempre se la pasaban creando nuevos juegos para no aburrirse, pero un día, Mr. Scratch ya estaba muy cansado y la ingenuidad de Bum Jam comenzaba a exasperarlo. Mientras caminaba, notó que el techo de una parte de las habitaciones se veía extraño, así que decidió estirar su cuello y tocar el techo. Para su sorpresa, era una lámina que cubría la salida. Se dio cuenta de que la salida siempre estuvo en sus narices y nunca se había dado cuenta. Escuchó que Bum Jam se acercaba rápidamente y volvió a tapar la salida, fingiendo que nada pasaba.
Bum Jam entró en la habitación y le dijo:
—Oye, ¿qué haces? Te estaba buscando para jugar ajedrez.
Mr. Scratch, algo nervioso, respondió:
—Oh, sí... solo estaba mirando estos viejos manteles, ya sabes...
—Bueno, no te pongas triste —dijo Bum Jam con una sonrisa—. En aquellos tiempos fuimos unas estrellas en el escenario, y bueno, ahora estamos en un sótano vacío y sombrío... Pero no hay que deprimirse; el tiempo que haya pasado no nos deprimirá y seguiremos felices hasta entonces. ¡Te espero para jugar! —dijo, dando media vuelta y saliendo de la habitación.
Mr. Scratch miró una vez más hacia la salida y suspiró. Después de esa charla, entró en la sala donde él y Bum Jam solían jugar siempre. Los dos comenzaron a jugar ajedrez todo el día hasta que sus baterías se descargaron. Bum Jam le dio las buenas noches a Mr. Scratch y se desconectó para recargarse. Mr. Scratch, incapaz de dormir (recargarse) por lo que había visto, cerró los ojos.
Cuando los abrió, estaba en un lugar oscuro. Solo un círculo gigante estaba iluminado, y en él podía ver a una niña de unos 9 años aproximadamente, dibujando en el suelo. Mr. Scratch se acercó a ella y se dio cuenta de que lo había dibujado junto a ella. Extrañado por el dibujo, decidió hablarle:
—H-hola... ¿qué haces?
La niña guardó silencio.
—¿Qué dibujas? —preguntó nuevamente Mr. Scratch.
—Un dibujo, nada más... Debes dejarlo —respondió la niña sin levantar la vista.
—Ehm... ¿a qué te refieres con "debes dejarlo"? —inquirió Mr. Scratch.
—Ya sabes, Bum Jam... Él es solo un estorbo para ti. No nos dejará salir del sótano y lo sabes...
—... N-no puedo dejarlo aquí... eso es muy cruel.
—Debes dejarlo.
—... Está bien...
Mr. Scratch se alejó de la niña y se adentró en la oscuridad. Al despertar, Bum Jam, como siempre, estaba por ahí caminando. Con todo el dolor del mundo, Mr. Scratch decidió abandonar a su fiel amigo para poder salir de la prisión en la que estaban. Así que le propuso jugar a las escondidas. Bum Jam aceptó de inmediato y se escondió detrás de un armario gigante.
Mr. Scratch fue hacia la antigua salida, la destapó y salió. Se dio cuenta de que siempre habían estado en el teatro, pero este ya se veía viejo y desgastado. Volvió a tapar la salida y, con mucha tristeza, abandonó a Bum Jam en el sótano y salió del teatro.
Al salir, se encontró rodeado por un gran y extenso bosque. No dudó en cruzarlo.













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